Despedida al Stmo. Cristo de Chircales


Despedida del Cristo de Chircales
Despedida del Cristo de Chircales antes de partir para la Ermita de Chircales.

El último domingo de Octubre el Cristo de Chircales es despedido antes de marchar en dirección a la Ermita de Chircales, en la cual reposará hasta la llegada de Septiembre, en la que será nuevamente traida a la Iglesia de Santiago Apóstol durante la feria, en la que será adorada y sacada en procesión.



En la despedida se realiza por la mañana la última procesión de la imagen del cristo antes de ir de regreso a su Ermita. Este es uno de los momentos más emblemáticos y emotivos para los fieles del cristo, los cuales arropan a este durante todo el recorrido por las calles de Valdepeñas de Jaén hasta su llegada a las eras de Santa Ana, donde es despedido antes de hacer el recorrido que le llevará a la Ermita de Chircales.

cristo chircales
Cristo de Chircales en el interior de la Iglesia de Santiago Apóstol en Valdepeñas de Jaén

Posiblemente uno de los momentos más emotivos de los que acontecen en la población es la despedida del Santísimo Cristo de Chircales, que toma rumbo de regreso a la Ermita de Chircales, donde reposará todo el año. Como es costumbre en esta tierra, el día 1 de Septiembre se trae la imagen del Cristo a la Parroquia de Santiago Apóstol. Este primer día se realiza una procesión desde las Eras de Santa Ana hasta la parroquia. De igual forma el día 2 sacan de nuevo en procesión al Cristo. Pero es el último domingo de Octubre cuando la imagen del Cristo regresa de nuevo a Chircales, la cofradía realiza una procesión alrededor del pueblo hasta llegar a las Eras de Santa Ana, donde los fieles se despiden del Cristo y es llevado a hombro hasta la Ermita de Chircales, donde reposará hasta el próximo año.

Origen de la tradición, historia del Cristo de Chircales

Procesión del Cristo de Chircales
El Cristo de Chircales es arropado
por la población en su despedida.


Para conocer el origen de esta tradición nos tenemos que remontar a 1834, año en el que el pueblo comenzó a ser asolado por una epidemia de cólera. En la Calle Sisehace, los vecinos se ofrecieron realizar una fiesta al Cristo de Chircales si esta epidemia no entraba en dicha calle mientras viviesen, y de este modo este sea el origen de esta tradición.

En ese año los muertos por cólera ascendieron de forma alarmante, y según se consta comenzó el 15 de Junio. Esta enfermedad era muy temida, el miedo cundía entre los habitantes ya que existía un gran temor al no saber cuándo esta podía afectar, llegando incluso a familias enteras. Tal era el temor, que para evitar los contagios los muertos fueron rociados en cal para tratar de evitar el contagio.

Fue el día 31 de Julio cuando según consta gracias al cronista la epidemia terminó:


"En el día hoy y como a las diez de la mañana, habiéndose reunido el clero de esta iglesia, presidido por el Dr. D. Cristóbal Tapia y el Ilustre Ayuntamiento por D. Francisco de Paula Peinado, alcalde segundo, se cantó en acción de gracias por haber desaparecido el morbo, un solemne Te Deum, en presencia del Cristo de Chircales y para memoria de este beneficio, lo firmo en Valdepeñas a 1 de Agosto de 1834."

El origen de las fiestas como agradecimiento al Cristo de Chircales

Despedida del Cristo de Chircales
Despedida del Cristo de Chircales en procesión
durante el último domingo de Octubre a su paso
por la calle Bahondillo.
A los pocos días se realizó una fiesta como agradecimiento al Cristo de Chircales y por la tarde se realizó una procesión con repique de campanas, salvas y juegos artificiales. De este modo la población de Valdepeñas de Jaén dio las gracias al Cristo de Chircales por librarles de esta enfermedad y pese a que no consta en la crónica de ese año, el Cristo pudo ser traído a la parroquia.


Terminada esta epidemia, la enfermedad no llegó a entrar en la Calle Sisehace y como agradecimiento estas familias celebraron una fiesta el 14 de Septiembre en la Ermita.


También se tiene constancia de que el 15 de Marzo de 1739 también se trajo al cristo a fin de pedir lluvia. Y ya en 1781 era costumbre traer al Cristo de Chircales al pueblo en ocasiones especiales a fin de pedir su favor y posteriormente quedando estas satisfechas, como por ejemplo en caso de necesidad de lluvia y agua.